BASALE STIMULATION®

BASALE STIMULATION®

Irene González MellaTerapeuta ocupacional

Las personas con demencia presentan dificultades en la percepción de su entorno material y físico, en la comunicación y en ocasiones, también en el movimiento. Es por ello que nos puede resultar difícil entender las diferentes necesidades que pueden tener, y establecer relaciones significativas entre las personas con demencia y sus familiares, cuidadores y/o profesionales.

Uno de los recursos que nos ofrece el concepto de Basale Stimulation® es el de apoyar a las personas con demencia y cubrir las necesidades que aparecen durante el desarrollo de la enfermedad. Este concepto pretende apoyar, acompañar y facilitar el desarrollo de cualquier persona, a pesar de convivir con una gran discapacidad.

Nació en los años 70 en Alemania, de la mano del Prof. Dr. Andreas Fröhlich. Inicialmente se aplicó en el ámbito educativo con niños pluridiscapacitados, sin embargo, hoy en día su aplicación se extiende hasta llegar a las demencias.

Basale Stimulation® es capaz de crear ofertas que puedan cubrir estas necesidades, sin tener que pedir condiciones previas al otro ni necesitar unos “mínimos” de respuesta o actividad. Nos permite acercarnos a las personas con demencia y establecer otras formas de comunicación no verbal.

Estas necesidades básicas pueden variar dentro de una misma persona en el desarrollo de la demencia, por lo que es necesario identificar cuál es la necesidad que se debe cubrir de forma prioritaria en cada caso y poder llevar a cabo una atención individualizada.

El término “stimulation” implica un proceso de percepción de la información que se recibe y se almacena a nivel cerebral. Es por ello que todas las propuestas que ofrecemos a la persona con demencia han de ser suficientemente atractivas, significativas y próximas para ella.

El término “basale” hace referencia a las percepciones intrauterinas, en la que se desarrollan durante el embarazo las 3 áreas perceptivas básicas: somática, vibratoria y vestibular. Esto implica que cualquier persona que sobrevive a un embarazo y a pesar de que conviva con una discapacidad grave, conserva una mínima integración de estas 3 áreas.

Su aplicabilidad en el desarrollo de las actividades de la vida diaria (AVDs) básicas, como la ducha, el vestido o la alimentación (ya sea por vía oral o sonda), permite establecer vínculos de confianza entre el cuidador (formal o informal) y la persona con demencia y así, ofrecer la oportunidad de vivenciar las AVDs como actividades significativas.

En el ámbito de las demencias se considera de gran importancia la realización de este tipo de actividades, ya que evitan situaciones que pueden provocar malestar, agitación, pérdida de apetito, y otras alteraciones de conducta.

En definitiva, este concepto nos permite potenciar la comunicación, la interacción y el desarrollo de las personas con demencia, así como establecer una forma nueva de acompañamiento en su enfermedad.

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