Atención sociosanitaria en personas con demencia

Atención sociosanitaria en personas con demencia

RAFAEL SÁNCHEZ VÁZQUEZDirector Médico Coordinador del CRE de Alzheimer del Imserso

Cada vez se habla más sobre el concepto de atención sociosanitaria, pero si preguntamos a distintos agentes de opinión, cada uno definirá y entenderá este concepto de forma diferente.

Tradicionalmente, los dos estamentos, el social y el sanitario han ido en paralelo con contactos puntuales, pero sin converger. Es hora de hacer confluir ambas redes al objeto de proporcionar una atención integral a la persona que sufre demencia (PcD).

Aunque las residencias geriátricas en las que se atiende a PcD son el lugar idóneo para implantar este modelo de atención integral, todavía queda mucho camino por recorrer. Funciona por una parte el estamento sanitario: médicos, enfermeros/as, auxiliares, fisioterapeutas… que actúan sobre lo físico. Trabajo social, por su parte, aborda problemas económicos, sociales, familiares, etc. En pocos sitios existe el profesional de Psicología, que sería la «tercera pata de la mesa» para diagnóstico y apoyo individual, familiar, de cuidadores formales e informales…

Y aunque realmente coexistieran en el mismo medio todas las figuras profesionales precisas para abordar la demencia (además de las expresadas, neuropsicología, terapia ocupacional, educación social, logopedia, psicomotricidad, terapeutas y otras), realmente el reto sociosanitario es integrar las acciones de todas ellas, desde una óptica interdisciplinar que vaya un paso más allá que la meramente multidisciplinar. Para diferenciar estas dos formas de abordaje podríamos poner el ejemplo de aros que se rozan de forma tangencial de lo «multi-», versus aros que se entrelazan y penetran unos en otros, de tal forma que hay áreas de interés común que se abordan conjuntamente, ejemplo de lo “inter-“.

Realmente, lo que refleja el abordaje interdisciplinar de las demencias es una visión holística a la hora de entender a la PcD como un todo integrado y no como sus partes. Para ello, se hace necesario un muy completo estudio, tanto de la patología comórbida, como de la personalidad previa, eventos vitales claves, etc. es decir, conocer bien a la persona, su biografía, y atender sus necesidades, gustos, aficiones, enfermedades que concomitan, apoyos sociales, estados de ánimo, síntomas conductuales asociados, funcionalidad que mantiene y un largo etcétera, pero todo dentro del mismo ser. De lo expuesto se colige la absoluta imprescindibilidad del trabajo en equipo, y siempre desde la compasión y desde la empatía.

La atención integral o centrada en la persona, de la que se han propuesto diversos modelos (lo que es signo de que ninguno es el absoluto y, probablemente, todos tengan algo que aportar) constituye el reto más importante para ser definido e implementado en el futuro de la atención a PcD en el futuro. Sin olvidar la adecuación de la dotación económica y el ahorro que supondría esta forma de atención, al integrar redes y recursos.

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