Aprender cantando: Enseñando inglés a personas con Deterioro Cognitivo Leve mediante el uso de canciones

Aprender cantando: Enseñando inglés a personas con Deterioro Cognitivo Leve mediante el uso de canciones

Mercedes Fernández-Ríos [1], Rosa Redolat Iborra [2], Soledad Corachán Smith [3], Nuria Martínez Enguix [3], Ana Morón Esteban [3][1] Asociación Familiares Alzheimer Valencia (AFAV); Departamento Psicología Evolutiva y de la Educación. Universitat de València, Valencia. [2] Departamento de Psicobiología, Universitat de València, Valencia. [3] Asociación Familiares Alzheimer Valencia (AFAV), Valencia.

Los datos demográficos recientes reflejan claramente el envejecimiento de la población y el aumento de la prevalencia de las enfermedades neurodegenerativas, lo que plantea nuevos retos en la atención a personas de edad avanzada. El Deterioro Cognitivo Leve (DCL) se define como un síndrome que cursa con déficit cognitivo, superior al esperado para la edad y al nivel cultural de la persona, estableciéndose las alteraciones de memoria como el síntoma más destacado (aunque puede haber otras manifestaciones). El DCL puede ser considerado como una fase prodómica de la Enfermedad de Alzheimer (EA), no cumpliéndose los criterios de demencia. Existen estudios de seguimiento que apuntan a una tasa de conversión de DCL a EA que se situaría entre el 14% y el 25,2% anual, por lo que se han propuesto diferentes medidas orientadas a evitar la progresión a EA mediante el control de factores condicionantes.

Recientes investigaciones han examinado el papel modulador de diferentes variables tanto del deterioro cognitivo asociado a la edad como de la demencia. En el ámbito de las demencias la prevención es considerada fundamental puesto que estos factores protectores permitirían mantener la salud cerebral, retrasando las manifestaciones del deterioro cognitivo. Un reciente estudio evaluó las actividades de ocio en relación al riesgo de demencia sugiriendo que las actividades de ocio intelectual (como el aprendizaje de un nuevo idioma) contribuirían de forma significativa a disminuir el riesgo de desarrollar demencia, lo que plantea nuevas posibilidades de intervención. En la revisión más amplia sobre intervención, cuidado y prevención en el ámbito de la demencia (realizada por una Comisión propuesta por la revista The Lancet y publicada en 2020) se propusieron 12 factores que podrían incrementar el riesgo de la demencia: nivel educativo, pérdida de audición, lesión cerebral traumática, hipertensión, consumo de alcohol, obesidad (índice de masa corporal igual o superior a 30), tabaquismo, depresión, aislamiento social, inactividad física, diabetes y contaminación del aire. Por ello, las estrategias preventivas deben ir dirigidas a mejorar la salud de la población e influir sobre factores que pueden considerarse predisponentes o condicionantes. El informe sugiere que entre el 30 y 40% de las demencias se podría prevenir o retrasar mediante intervenciones en los factores de riesgo. En relación a la educación se plantea el papel preventivo que puede tener el nivel educativo alcanzado en la infancia y a lo largo de todo el ciclo vital. En este sentido, varios factores pueden potenciar la reserva cognitiva a lo largo de la vida, elevando el umbral para que se manifiesten los signos de deterioro cognitivo en la edad avanzada. El bilingüismo se considera como una variable moduladora de esta capacidad de reserva ya que favorece el funcionamiento cognitivo, el control ejecutivo, el recuerdo episódico y verbal. Atendiendo a lo anteriormente expuesto, se ha sugerido que el bilingüismo podría aportar beneficios neurológicos, protegiendo en parte frente al deterioro cognitivo asociado a la edad.

Además, estudios ya clásicos han sugerido que hablar más de un idioma podría retrasar la aparición de síntomas de la demencia, habiendo mostrado esta variable efectos protectores frente a la perdida de volumen cerebral. Los efectos cognitivos que subyacen al bilingüismo parecen estar sustentados por mecanismos neuronales funcionales y estructurales primordiales para el recuerdo, apuntando a ventajas en el área frontal, así como a la creación de conexiones entre corteza prefrontal y áreas posteriores de la corteza. El aprendizaje de un nuevo idioma puede considerarse una forma de estimulación cognitiva compleja. Se ha advertido que esta intervención podría ser difícil de aplicar en personas con DCL que ya presentan déficits en capacidades como atención y memoria. Debido a esta dificultad, las estrategias basadas en el uso de la música y las canciones en inglés como apoyo para el aprendizaje de un nuevo idioma han sido exploradas como un planteamiento novedoso que ha proporcionado algunos resultados preliminares satisfactorios, aunque escasas investigaciones han abordado la utilidad de este aprendizaje en personas que ya manifiestan deterioro cognitivo.

La conexión entre el ser humano y la música ha sido analizada desde diferentes perspectivas. La música y el canto nos acompañan en nuestro día a día a lo largo de todo el ciclo vital, en celebraciones sociales, deportivas e incluso se relacionan con nuestra identidad cultural. Por ello la música ha sido considerada una característica inseparable de la cultura humana. En espacios educativos, la música y las canciones se han propuesto como un recurso óptimo para la adquisición de una nueva lengua. Utilizar este tipo de material pedagógico parece proporcionar beneficios tanto lingüísticos como motivacionales, emocionales y sociales. A pesar de estas ventajas potenciales, pocos trabajos experimentales han evaluado los efectos de la participación en actividades en las que la música y el canto son empleados para el aprendizaje de un idioma extranjero.

La música tiene efectos beneficiosos en el cerebro por lo que se ha sugerido que puede utilizarse como una magnífica herramienta para mantener el funcionamiento cognitivo y cerebral, retrasando el declive cognitivo asociado a la edad. Diversos estudios han mostrado que el uso de la música resulta muy efectivo para memorizar, mejorar el aprendizaje y posibilitar la reminiscencia, activando áreas motrices, sensoriales y socio-emocionales, mejorando así el bienestar psicológico. En base a estos conocimientos acerca de la importancia que pueden tener este tipo de intervenciones en la prevención del deterioro cognitivo se han desarrollado en los últimos años diferentes iniciativas. La Asociación de Familiares de Alzheimer Valencia (AFAV) ha iniciado recientemente su participación en el Proyecto «Clases de inglés para personas con deterioro cognitivo leve a través del uso de canciones: E.L.So.M.C.I». Este proyecto está financiado en base a la convocatoria de proyectos europeos Erasmus+ (ref. 2020-1-EL01-KA204-07892) y en el mismo participan también otros países como Italia, Croacia, España, Eslovenia y Grecia (país coordinador), lo que permite aunar sinergias. El proyecto tiene como objetivo la creación de un programa educativo dirigido a personas con DCL con la finalidad de mejorar sus capacidades cognitivas, demorando el declive y retardando en la medida de lo posible la progresión hacia la demencia. El programa cuenta con una metodología innovadora, una guía metodológica y un curso de e-Learning para profesionales, y sus resultados podrán seguirse a través de la plataforma www.songsforcare.eu. Además, el programa presenta un enfoque innovador, cuenta con materiales multimodales: visuales, verbales y auditivos, que atienden a las necesidades de los destinatarios y han sido desarrollados atendiendo a la literatura científica y estudios previos en este ámbito. Resultados preliminares sugieren que el uso de canciones como estrategia de estimulación y enseñanza de un nuevo idioma favorece el recuerdo y la reminiscencia. Las actividades que se realizan en este contexto persiguen promover la comunicación verbal y reducir el estrés mediante el uso de una metodología de aprendizaje escalada. Además, al estar estas intervenciones basadas en la música, se espera que puedan crear un ambiente positivo en el aula que favorezca un estado receptivo. Las actividades han sido diseñadas teniendo en cuenta diferentes enfoques como el “aprendizaje desugestivo”, el método comunicativo, el método natural y la programación neurolingüística. La hipótesis de la que se parte es que abordando aspectos emocionales se puede mejorar la predisposición de los participantes hacia el aprendizaje. La neuroeducación apunta a la implicación del sistema límbico en el procesamiento de los aprendizajes, considerando inseparable el binomio aprendizaje-emoción, por lo que en el programa que se va a desarrollar se siguen estas recomendaciones. Consideramos que el proyecto cuenta con grandes potencialidades y se ajusta a las exigencias para garantizar un aprendizaje a lo largo de la vida. La situación actual derivada de la pandemia mundial por Covid-19 puede suponer algunas limitaciones en su desarrollo, pero al mismo tiempo podría actuar como catalizador para la implementación de nuevas herramientas de aprendizaje.

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