Alteraciones neurofisiológicas producidas por la enfermedad de Huntington sobre la calidad de vida

Alteraciones neurofisiológicas producidas por la enfermedad de Huntington sobre la calidad de vida

Nicolás Parra-Bolaños (1), Juan Sebastián Benjumea-Garcés (1 y 2), Sindy Yuliana Gallego-Tavera (2)(1) Corporación Politécnico Marco Fidel Suárez. Bello, Colombia. (2) Instituto de Neurociencias y Neurorrehabilitación Aplicada y Funcional – INNAF. Medellín, Colombia.

La enfermedad de Huntington está catalogada dentro de las enfermedades neurodegenerativas, como una de las tres demencias que mayor afectación causa en los seres humanos, no sólo por estar entre las que mayores afectaciones produce, sino también, por encontrarse ubicada en el rango de enfermedades que generan un alto daño en los movimientos voluntarios, involuntarios y por ende, en toda la actividad motora generada a partir del Sistema Nervioso Central (SNC). La enfermedad de Huntington, también conocida como Corea de Huntington, se la reconoce de modo más abreviado, por sus siglas (EH), que en lenguaje médico, hace alusión a la descripción del cuadro clínico presentado por el por el médico e investigador norteamericano, George Huntington, quien en el año de 1872, definió una serie de patrones de movimiento corporal aleatorio encontrados en sus pacientes, como Corea de Huntington, dándonos por vez primera, una taxonomía para la EH.

Desde un análisis paramétrico y epidemiológico se ha podido ubicar los inicios de la EH en edades que oscilan entre los 30 y 45 años de edad en pacientes con cuadros clínicos correspondientes a EH. Se han encontrado evidencias clínicas de la presencia de la Corea de Huntington en poblaciones menores de 16 años, las cuales no han sobrevivido hasta la adultez joven, por cuenta de la severidad en la progresión de la EH en el cuerpo y SNC humanos, aunque es preciso señalar, que dichos casos son más bien aislados. En promedio, se estima que la EH tiene una prevalencia de entre 6 y 12 individuos por cada 100.000 habitantes, pero éste dato hace referencia a poblaciones caucásicas, dado que, en África y Asia, estas cifras suelen ser mucho menores.

A la fecha, existen diversos tratamientos científicamente testados para poblaciones con EH, pero ninguno de ellos, ha conseguido detener la degeneración neuronal producida por la enfermedad en el cerebro de estos individuos, por lo que todo tipo de intervención neuropsicológica, de asistencia social y de fisioterapia, se ha centrado fundamentalmente en la regulación y desaceleración de los cuadros psiquiátricos y psicomotores asociados a la enfermedad. De esta modo, se busca conseguir que cada sujeto sometido a tratamiento no farmacológico, ni invasivo, consiga tener algunas mejorías, dominio de movimientos coreicos, regulación de problemas cognoscitivos y comportamentales, pero únicamente, mientras la EH se encuentre en fases no tan severas, pues es la única posibilidad de que el paciente, con sus funciones psicológicas básicas y superiores medianamente preservadas, pueda seguir los tratamientos, y conseguir cierto grado de adaptación funcional en sus respectivos entornos. Finalmente, si como profesionales en el campo de las ciencias de la salud, queremos conseguir mejoras sustanciales con pacientes diagnosticados con EH, es necesario administrar escalas valorativas de calidad de vida (CV) junto con escalas de neuropsicología, puesto que ello, redundaría en disminuir o ralentizar los signos propios de la enfermedad y ayudaría ciertamente a las familias y cuidadores de estos individuos, a optimizar recursos y conseguir adaptaciones funcionales del paciente con EH en su cotidianidad.

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada