Alteraciones del líquido cefalorraquídeo en el diagnóstico presintomático de la enfermedad de Alzheimer

David Hernández ZamarreñoGRADO EN ENFERMERÍA. MÁSTER DE INVERVENCIÓN A PERSONAS CON ENFERMEDAD DE ALZHEIMER DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

El aumento de la esperanza de vida de la población en los países desarrollados ha provocado un enorme incremento del número de pacientes con demencia. Las demencias en general se han convertido en un importante problema de salud pública, además del propio sufrimiento del paciente y de su familia. Se investigan numerosos posibles puntos «diana» para terapias farmacológicas que puedan frenar o evitar las lesiones iniciales del proceso, incluso con anterioridad a que tales lesiones produzcan síntomas.

El presente trabajo fin de máster titulado «Alteraciones del líquido cefalorraquídeo en el diagnóstico presintomático de la enfermedad de Alzheimer», tiene como principal objetivo la identificación de biomarcadores existentes en el líquido cefalorraquídeo (LCR) que pudieran tener una relación con la enfermedad de Alzheimer y los distintos tipos de demencia, sobretodo en el diagnóstico presintomático, es decir, antes de que aparezcan los síntomas.

La metodología llevada a cabo coincide con un estudio de revisión bibliográfica, utilizando bases de datos y revistas. Fueron empleadas un total de 89 referencias bibliográficas, mayoritariamente en inglés y español. La bibliografía fue enumerada mediante el método de Vancouver.

La revisión bibliográfica se iniciará abordando en resumen los aspectos definitorios y conceptuales de la demencia tipo alzhéimer, tanto en su vertiente epidemiológica como de su patogenia y clínica, para seguir con los criterios diagnósticos habituales y el análisis de los biomarcadores que se estudian en el LCR de personas afectadas y en estadíos precoces.

A partir de esa identificación, se procede a determinar si estos biomarcadores pueden tener una función predictora, es decir, alertarnos sobre aquellas personas que si bien no presentan ninguna alteración cognitiva, pueden desarrollarla en el futuro. Este simple hecho, nos permitiría adelantarnos a la enfermedad, instaurando los procedimientos terapéuticos más importantes para ralentizar su evolución, y en un futuro esperanzador, evitar su desarrollo. Es importante destacar los aspectos de sensibilidad y especificidad, elementos que informan sobre la utilidad de una determinada prueba, a la hora de diferenciar entre personas sanas y enfermas.

Por otra parte, los actuales procedimientos de neuroimagen tienen un elevado coste económico y de tiempo, lo que provoca que se busquen métodos para el diagnóstico de las demencias, que pudieran abaratarlos, como el análisis del líquido cefalorraquídeo antes citado.

El estudio de los datos nos permite indicar que los dos biomarcadores más implicados en la actualidad, son el beta-amiloide y la proteína Tau, elementos que se pueden encontrar alterados, tanto en etapas muy precoces (hasta 10 años antes), hasta en etapas en la que la enfermedad está claramente instaurada.

Sin embargo, a pesar de todos los avances, actualmente no existe un tratamiento curativo para la enfermedad de Alzheimer, por lo que la precisión diagnóstico a la hora de diferenciar los distintos tipos de demencia no es elevada. En el momento en el que exista un tratamiento definitivo, la necesidad de elaborar un diagnóstico certero, favorecerá el desarrollo de las técnicas diagnósticas.

En el anexo, se incluye una tabla de elaboración propia que comprende las características de 12 estudios con sujetos humanos, pudiéndose observar los cambios en los distintos biomarcadores estudiados en el transcurso de los mismos.

 
 

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