«Alfileres», de la gracia del disparate a la crueldad del olvido

Cine y alzhéimer: Alfileres

NACHO G. SAS02 DIC 2013

Cine y alzhéimer - Alfileres

Siempre es mejor ver el vaso medio lleno. Ese es el mensaje de Alfileres, un cortometraje que trata de explicar, de la manera más positiva posible, las distintas fases de la enfermedad de Alzheimer a través de las vivencias de Blanca, protagonista y abuela del director de la cinta, Daniel Ortega, cuya historia «pone énfasis en cómo la enfermedad nos brinda la oportunidad de conocer a nuestros mayores en su infancia, en la que la barrera de lo formal se rompe y nos encontramos con nuestros abuelos siendo de nuevo niños».

Todo empieza en el año 2011, cuando Daniel se hace cargo del cuidado de su abuela: «Comienzo a verla en etapas de su vejez que reflejan de algún modo su infancia. Coloreamos, paseamos, vamos a coger flores, me cuenta chascarrillos e historias de su pasado como si hubiesen sucedido el día anterior, y comienzo a descubrir una faceta que me hace pensar en reflejar con mi cámara su espíritu jovial. De estas fotografías surgen cantidad de simbologías junto a las vivencias descubiertas a raíz de sus historias, y empiezo a pensar en la manera de concienciar, a través de mi abuela, a las personas que no conocen los síntomas de la enfermedad y, al mismo tiempo, de ayudar a quienes saben lo complicado de convivir con personas que sufren este mal, suavizando las situaciones de crisis que voy viviendo de la mano de esos buenos momentos».

A partir de ahí, el fotógrafo almeriense se gasta sus ahorros en una cámara de vídeo y comienza a rodar escenas aisladas con Blanca, tanto de ratos entrañables como de algunos completamente desesperantes y duros. «En ese momento comienzo a tomarme en serio esa recopilación y me planteo la idea de dar forma corpórea a la propia enfermedad». Y aquí entra escena Cristóbal García, el actor que encarna al alzhéimer y que también estará presente en la proyección del cortometraje en el CRE de Alzheimer. Daniel nos explica cuál es el objetivo de introducir a la enfermedad como un personaje más: «Es un recurso narrativo ideado para elaborar un estímulo físico a las reacciones que pudiese tener mi abuela. Durante el corto podemos ver, como si de un juego se tratase, cómo reacciona cuando el alzhéimer le va arrebatando sus recuerdos en forma de objetos que realmente son suyos. En este punto, la experiencia con el humor de mi abuela fue apasionante, tanto para mí como para el actor».

Alfileres muestra las dos caras de la enfermedad: la gracia del disparate y la crueldad del olvido. Sin embargo, este cortometraje, según confiesa su director, «tiene un mensaje de esperanza para todas aquellas personas que necesiten un empujón…Familiares, enfermos y por supuesto, todos aquellos que quieran conocer a mi abuela y la enfermedad que la perturba tanto».

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