Abordaje de la comunicación en un caso de alzhéimer de variante lingüística

Abordaje de la comunicación en un caso de alzhéimer de variante lingüística

María Cruz Pérez Lancho, Raquel Hernández SánchezUniversidad Pontificia de Salamanca

El presente trabajo pretende mostrar cómo puede abordarse el deterioro del lenguaje en la Enfermedad de Alzheimer. En general, los estudios clínicos muestran que las alteraciones lingüísticas en la EA se sitúan preferentemente en el componente semántico y en el componente pragmático del lenguaje. Sin embargo, los niveles fonético-fonológico y morfosintáctico se encuentran relativamente preservados hasta la última fase de la enfermedad. Esto es debido a que las habilidades pragmáticas y semánticas exigen procesos más complejos dependientes de otras funciones cognitivas que se afectan precozmente, como la memoria o la capacidad ejecutiva. En general, no se registran problemas articulatorios ni de reconocimiento de fonemas hasta fases muy avanzadas de la enfermedad. Lo mismo ocurre con la morfosintaxis, que se ve afectada de forma tardía debido a que estos componentes lingüísticos se procesan en áreas frontotemporales del hemisferio cerebral dominante, normalmente el izquierdo, que se afectan en la EA en etapas intermedias (Pérez Mantero, 2012).

Por tanto, es preciso realizar una valoración del perfil afásico en cada etapa de la enfermedad para diseñar la intervención que resulte más apropiada, a la vez que se informa a los familiares de las dificultades para la comunicación que van apareciendo y complicándose de forma paulatina y cómo afrontarlos.

En este trabajo se describe el proceso de evaluación del deterioro cognitivo y funcional en un caso de Alzheimer de variante lingüística, pormenorizando el estudio de los déficits del lenguaje, que responden a un perfil de afasia sensorial transcortical, de origen amnésico, con alexia afásica y agrafia apráxica.
El planteamiento de la intervención logopédica individualizada asume las siguientes consideraciones generales:

  1. Estructurar las sesiones con un formato estable y previsible para el paciente.
  2. Trabajar sin error. Aceptar las emisiones del paciente sin hipercorregir los errores.
  3. Contextualizar los temas de conversación, empleando marcadores de los cambios temáticos del discurso.
  4. Considerar que los tiempos de latencia de pregunta/respuesta son más elevados.
  5. Apoyar los aprendizajes en la memoria implícita o priming.
  6. Proporcionar ayudas fonológicas en caso de anomia.
  7. Repetir las consignas cuando sea necesario.
  8. Amplificar la comunicación oral mediante la utilización simultánea de códigos visuales (imágenes, objetos, palabras escritas, gestos).

La familia debe ser informada periódicamente del transcurso de la intervención y debe conocer las pautas que faciliten la relación comunicativa con el paciente. Los cuidadores deberán llevar el peso de la regulación de la comunicación, aprendiendo a introducir cambios en sus interacciones comunicativas para solventar los problemas que se presenten cada etapa de la enfermedad.

Presentamos indicaciones sobre cómo iniciar la interacción y cómo gestionar la información no verbal: el uso de los aspectos suprasegmentales del lenguaje, la comunicación mediante el lenguaje corporal, la forma en el que un adecuado uso del espacio favorece la interacción, así como los tiempos oportunos para establecer una comunicación más eficaz. Por último, se aportan claves para gestionar la información verbal con el enfermo, de forma que se faciliten y reparen los procesos de comprensión y producción del lenguaje en la medida en que la enfermedad los va deteriorando.

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